El retinol se ha convertido, sin duda, en el ingrediente estrella de la cosmética actual. No hay rutina antiedad que se precie que no lo mencione, pero como siempre os digo en consulta: no todo vale para todo el mundo.
Recientemente, he tenido el placer de colaborar con el diario Redacción Médica, donde hemos profundizado sobre el uso de este derivado de la vitamina A y los riesgos de sumarse a las modas sin supervisión profesional.
La “retinización”: un proceso que no admite prisas
Cada vez es más frecuente recibir en la clínica a pacientes con cuadros de eccemas o dermatitis irritativas. ¿El motivo? El uso indiscriminado de retinoides de alta concentración sin un proceso previo de adaptación.
El retinol es un transformador celular maravilloso, pero “hay pieles ultrasensibles” que requieren una pauta a medida. La clave no es usar el producto más fuerte, sino el que tu piel pueda tolerar para obtener beneficios a largo plazo sin dañarla.
Claves que debemos recordar:
- Diagnóstico previo: Es el paso más importante. Antes de aplicar cualquier activo potente, debemos conocer el estado de la barrera cutánea.
- Individualización: No todas las pieles necesitan la misma molécula ni el mismo método.
- Precaución en el embarazo: Es fundamental recordar que los derivados de la vitamina A están contraindicados durante la gestación.
- Menos es más: A veces vemos más problemas por el exceso de cremas grasas o sobrehidratación que por el propio retinol. El equilibrio es la base de una piel sana.
En definitiva, el retinol es un gran aliado para mejorar la textura, las manchas y las arrugas, pero siempre bajo el consejo de un experto que entienda las necesidades específicas de tu rostro.
¿Quieres saber si tu piel está preparada para el retinol? Estaré encantada de valorarte en la clínica para diseñar tu rutina ideal.
Puedes leer la entrevista completa en el siguiente enlace de Redacción Médica.
DRA. PALOMA CORNEJO, dermatóloga en estética avanzada.
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