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Quemarse para acelerar el bronceado: una auténtica locura

Quemarse para acelerar el bronceado: una auténtica locura

El deseo de lucir moreno rápido lleva a muchas personas a exponerse de forma excesiva al sol, incluso hasta el punto de buscar quemarse para “coger color” más deprisa. Sin embargo, este hábito es extremadamente peligroso y tiene consecuencias graves para la salud de la piel y del organismo.

En este artículo te explicamos por qué quemarse para acelerar el bronceado no es nunca una buena idea, cuáles son los riesgos y qué alternativas seguras existen.

¿Qué pasa en la piel cuando nos quemamos?

Cuando la piel se enrojece tras la exposición solar, lo que en realidad está ocurriendo es una agresión directa por radiación ultravioleta.

Ese “rojo” no es salud ni belleza: es inflamación, daño celular y una respuesta de defensa del organismo.

La quemadura solar se traduce en:

Enrojecimiento y dolor.

Descamación posterior.

Daño acumulado en el ADN de las células cutáneas.

Riesgos de quemarse para broncearse

1. Mayor riesgo de cáncer de piel

Una quemadura solar en la infancia casi duplica el riesgo de desarrollar un melanoma en la edad adulta. Las quemaduras repetidas a lo largo de la vida agotan la capacidad de reparación de la piel y favorecen la aparición de diferentes tipos de cáncer cutáneo.

2. Fotoenvejecimiento acelerado

La radiación UVA penetra en profundidad, rompe colágeno y elastina, adelgaza la piel y provoca:

Arrugas prematuras.

Flacidez.

Manchas oscuras (léntigos solares).

Hipomelanosis en gotas (manchas blancas).

Queratosis actínicas (lesiones precancerosas).

3. Inmunosupresión

El sol no solo afecta a la piel: también debilita el sistema inmune. Esto explica por qué tras una exposición intensa pueden aparecer infecciones cutáneas como el herpes labial.

4. Daños en los ojos

Las radiaciones solares también afectan a los ojos y aumentan el riesgo de:

Cataratas.

Degeneración macular.

Conjuntivitis y queratitis actínica.

Lesiones crónicas como la pinguécula.

¿Por qué no merece la pena?

Quemarse para ponerse moreno es buscar una agresión para que la piel dé una respuesta que quizás no está preparada para dar.

A corto plazo es doloroso y molesto; a largo plazo acelera el envejecimiento y multiplica el riesgo de cáncer de piel.

En palabras de la Dra. Paloma Cornejo, dermatóloga y directora de Más Que Derma:

“Ponerse rojo para luego broncearse es una auténtica locura. Cada quemadura va agotando tu capacidad de defensa y envejeciendo la piel antes de tiempo”.

Alternativas seguras para un bronceado saludable

Si quieres lucir buen tono de piel sin riesgos, existen opciones seguras:

Autobronceadores cosméticos: aportan color uniforme sin necesidad de sol.

Maquillaje efecto “glow” o polvos de sol: resultado inmediato, sin dañar la piel.

Nutricosmética con antioxidantes (betacarotenos, licopeno): ayuda a proteger la piel desde dentro.

Exposición solar moderada y protegida: siempre con protector solar de amplio espectro (FPS 50+), evitando las horas centrales del día.

Conclusión

Quemarse para acelerar el bronceado no es un atajo, es un riesgo. La piel no olvida: cada quemadura deja una huella que se acumula y que puede traducirse en cáncer de piel o envejecimiento prematuro.

La única forma de disfrutar del sol de manera segura es con protección solar diaria, evitando las quemaduras y recurriendo a alternativas seguras para el bronceado.

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