Hablar de autoexploración de la vulva todavía sorprende. A muchas mujeres les resulta incómodo o incluso “excesivo”. Pero el pudor ha hecho que durante generaciones no conociéramos nuestros propios genitales externos, y eso ha retrasado diagnósticos de infecciones, enfermedades inflamatorias e incluso lesiones tumorales.
Desde mi experiencia como dermatóloga en Madrid, quiero insistir en algo muy claro: la vulva es piel y mucosa. Y, como cualquier otra zona cutánea, puede enfermar. Conocerte es el primer paso para cuidarte.
En Más Que Derma vemos con frecuencia patologías vulvares que podrían haberse detectado antes si la mujer hubiera realizado una autoexploración sencilla en casa.
¿Qué es exactamente la vulva?
La vulva incluye los genitales externos: monte de Venus, labios mayores y menores, clítoris y vestíbulo vaginal. Es una zona de anatomía compleja y con mucha variabilidad. El tamaño, la forma y el color cambian mucho de una mujer a otra, y también a lo largo de la vida.
En la peri y menopausia, por ejemplo, la caída de estrógenos puede provocar mayor sequedad, fragilidad e irritación, lo que hace aún más importante conocer cómo es tu vulva en condiciones normales para detectar cambios.
¿Por qué es importante la autoexploración vulvar?
La autoexploración de la vulva permite detectar de forma precoz distintas patologías:
1. Lesiones benignas frecuentes
En la vulva pueden aparecer quistes, fibromas blandos, pequeños angiomas o nevus (lunares). La mayoría son benignos, pero deben valorarse si crecen rápidamente, cambian de color o producen molestias. Y no te de vergüenza que los quitamos fácilmente.
2. Lesiones tumorales
Aunque no son frecuentes, en la vulva pueden aparecer lesiones malignas como carcinoma epidermoide o melanoma vulvar.
Debes consultar si observas:
- Una mancha oscura que cambia rápidamente.
- Una úlcera que no cicatriza.
- Un bulto duro.
- Sangrado espontáneo.
- Picor persistente sin causa clara.
La detección precoz mejora de forma significativa el pronóstico. Aquí el pudor mata.
3. Enfermedades inflamatorias: liquen escleroatrófico
El liquen escleroatrófico es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta con relativa frecuencia a la vulva. Puede comenzar con una placa blanquecina nacarada, picor intenso, molestias o pequeñas grietas.
Si no se diagnostica y trata a tiempo, puede provocar reabsorción de los pliegues genitales, dolor en las relaciones sexuales y alteraciones anatómicas importantes. Además, existe un pequeño riesgo de transformación maligna, por lo que requiere seguimiento dermatológico.
4. Infecciones y enfermedades de transmisión sexual
La vulva es una de las principales dianas de las enfermedades de transmisión sexual. El virus del papiloma humano (HPV) es el más conocido, pero no el único. También pueden aparecer herpes genital, molusco contagioso, sífilis o candidiasis recurrentes.
No todo “granito” o “rozadura” es algo banal. Ante lesiones persistentes o recurrentes, es importante realizar una valoración médica.
Cómo hacer una autoexploración vulvar correctamente
La autoexploración de la vulva es sencilla y no requiere conocimientos médicos.
- Busca un lugar cómodo y con buena iluminación.
- Utiliza un espejo de mano.
- Observa labios mayores y menores, clítoris y entrada vaginal.
- Fíjate en:
- Cambios de color.
- Manchas nuevas.
- Bultos.
- Grietas o fisuras.
- Úlceras o lesiones que no cicatrizan.
La frecuencia recomendable es una vez al mes.
¿Cuándo acudir al dermatólogo?
Como dermatóloga especializada en patología cutánea y envejecimiento, recomiendo consultar si aparece:
- Picor persistente.
- Dolor o escozor sin causa clara.
- Sangrado espontáneo.
- Cambios en un lunar.
- Placas blancas.
- Lesiones que no mejoran en dos o tres semanas.
La vulva también debe formar parte de la exploración dermatológica integral, especialmente en mujeres con antecedentes de HPV, liquen escleroatrófico o cáncer cutáneo.
Vulva y menopausia: un punto clave
En la peri y menopausia es frecuente la sequedad vulvar, la fragilidad de la mucosa y la irritación crónica. Estos cambios pueden favorecer microfisuras, infecciones recurrentes y molestias en las relaciones sexuales.
Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado mejoran significativamente la calidad de vida y la salud sexual. No todo es “normal por la edad”.
Romper el tabú es prevenir
La moda de la depilación o el simple recorte ha hecho que muchas mujeres conozcan mejor su anatomía. Y eso es positivo.
El pudor ha retrasado demasiados diagnósticos. La vulva es piel. Y la piel se explora.
Así que sí: coge un espejo y mírate. Y ante cualquier duda, consulta con tu dermatólogo.
En Más Que Derma, en Madrid, valoramos y tratamos la patología vulvar con el mismo rigor que cualquier otra enfermedad dermatológica pero con la ventaja que contamos con un Servicio de Ginecología.
DRA. PALOMA CORNEJO, dermatóloga en estética avanzada.
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